Money…

Bueno, bueno, bueno.

Sabía que mi post anterior iba a desatar una gran polémica, lo esperaba. Cuando se toca el tema del dinero, todos empiezan a saltar y bailotear al son de alguna música silenciosa. Y esto ocurre, obviamente, por varios motivos; algunos de ellos lícitos, otros, menos.

Esta mañana, Jasp, excelente bloguero, me dedicaba un post desgarrador titulado “Ha muerto un heroe”. Ni que decir tiene que, para empezar, no soy un héroe, y que además, detalle importante, no he muerto todavía (Borjamari también afirma que la he palmado, pero os aseguro, parafraseando a Mark Twain, que los rumores acerca de mi muerte han sido grandemente exagerados).

Como saben los habituales de este blog, ayer puse un botoncito para efectuar donaciones libres mediante PayPal. A través de un post más o menos estúpido señalaba la posibilidad de efectuar un pago cualquiera a partir de la activación del servicio.

Nada más.

Hay bloggers americanos que llevan haciéndolo desde hace años, y ciertamente no sienten vergüenza alguna. Teniendo en cuenta que en la vida real alguien podría invitarme a un café, y en la virtual no, gracias a PayPal tenéis la oportunidad de invitarme a un café sin tener que venir a este agujero negro que es Castellón.

Ahora bien, mi querido Jasp se ha armado un buen cacao mental. Primero afirma que pido “diez euros” para “mantener la página” (afirmación falsa). Acto seguido me asigna epitetos tan exquisitos como “mezquino”, “repugnante” y “cínico” por haber abandonado unos presuntos ideales que él asocia al software libre. Afirma luego que “resulta extremadamente mezquino utilizar un blog con fines lucrativos”, y escribe un párrafo que revela algo que quería subrayar:

A ver, una cuenta rápida: a 10 euros, por unos 1.000 lectores, son unos 10.000 euros o lo que es lo mismo cerca de 1.700.000 pesetas. ¿Acaso aloja la página de la NASA o de microsoft? ¿qué es eso de “salvar el mundo”?, ¿Es que no existen cientos de servidores gratuitos para expresar sus pensamientos en la red? ¿o es que acaso se aprovecha de su popularidad para obtener dinero de miles de lectores que lo adoran como un Dios?.

No ha comprendido, prima facie, que “salvar al mundo” era una pequeña broma de un servidor para darle un tonillo geek al asunto. En segundo lugar, creo que nadie me adora como un Dios, o lo sabría. Te aseguro que tendría un pequeño triángulo encima de mi cabeza. Pero no lo tengo, así que tu hipótesis no se sostiene.

Lo que me deja, sin embargo, intrigado, es ese cálculo monetario que efectuas: estoy bastante seguro de que varios lectores se han lanzado en una especulación parecida, preguntándose “cuánto dinero ganará el Fabrizio”. ¿Qué puede producir semejante pensamiento, sino cierta envidia típicamente mediterránea?

No lo sé ni me importa.

He sido el primero en hacer diversas cosas en un blog hispano (por suerte o por desgracia). Y creo que, de momento, soy también el primero en poner un enlace a PayPal. No dudéis de que, pronto o tarde, otros pondrán también un botoncito en su blog.

Y no porque lo haya hecho yo, sino porque las ideas se difunden rápidamente, como debe ser.

Cuando Sebastian Delmont puso publicidad en su blog, nadie se quejó (es más, muchos intentamos poner AdSense en nuestros blogs también). ¿Váis a quejaros ahora porque alguien ponga un enlace a PayPal? Cielo santo, ¡ni que estuviera convirtiendo esto en una plataforma de contenidos pay-per-view!

Ahora debería estar de luto, porque para mi ha muerto alguien que consideraba un heroe, un defensor de la libre expresión en la red y del mundo blogger

He sido, sigo y seguiré siendo libre. No he muerto, y mucho menos estoy vendido. Antes de pensar que el software libre es mantenido por una serie de tíos ricos, os invito a pasaros por webs como Mozilla.org o GNU y ver esos interesantes enlaces que ponen “Donate!”.

Yo no soy, obviamente, ni Mozilla ni GNU; no pago absolutamente NADA para mantener este blog; pero tengo mis gastos de hostings y nombres de dominio, además de otros cuya índole no viene ahora al caso. Como dije antes, donar es un acto libre, y me da absolutamente igual que uno done o no done.

Finalmente, sobre el tema de “lucrarse” con el blog, supongo que la gente lo denuncia porque no puede hacerlo. O porque no ha llegado primero. Yo os digo que “lucrarse” con el blog es perfectamente lícito; mas no usemos este verbo feo y cacofónico. Usemos el término “ganar algo de pan”. Hay gente que lo hace escribiendo columnas en los periódicos. O vendiendo fotografías. O música. O vídeos.

¿Por qué no voy a poder, yo, bloguero y autor, ganar algo de dinero con mi blog? ¿Qué oscuro pensamiento se oculta detrás de esa ingenuidad acerca de la recompensa monetaria? ¿Acaso créeis que el mundo es una especie de Arcadia benigna donde el oro se cae de las ramas más bajas de los árboles? Anda ya.

Poner ese botón de PayPal es un acto con el que demuestro esa libertad de expresión que algunos de vosotros pensáis que he perdido.

Más claro, agua.

H.P. Lovecraft HOWTO

Para escribir un relato al estilo de H.P. Lovecraft se necesitan estos ingredientes:

– El protagonista debe ser un personaje de la middle-class en un viaje turístico (por ejemplo de vacaciones, o siguiendo algún rastro genealógico, o bien investigando alguna herencia que le ha sido legada en circunstancias oscuras), sin demasiados problemas económicos, soltero. El típico “buen ciudadano” de Nueva Inglaterra, que paga sus impuestos y tiene su moralidad puritana, lista para ser destrozada.

– Es necesaria la existencia de algún paraje maldito, apenas señalado en los mapas, antaño sano y ahora mórbido, evitado por todos los viajeros y abundante en leyendas antiguas y sangrientas. El protagonista, inevitablemente, se queda atrapado en él debido a causas meteorológicas, mecánicas, etcétera.

– Los habitantes del lugar tienen algunos rasgos monstruosos y/o cultos incomprensibles y sectarios y/o leyendas misteriosas y/o una actitud recelosa y desconfiada hacia los extraños.

– El protagonista debe relatar los hechos en primera persona, exponiendo conflictos psicológicos y preguntas puramente intelectuales. Abundan las observaciones acerca de lo salubre que es un lugar o lo fea que es una persona. Los protagonistas deben ser inteligentes, moderadamente atléticos y dotados de cierta habilidad social cuando se trata de sonsacar información importante.

– El protagonista se documentará bien en alguna biblioteca universitaria (como la Miskatonic), preguntando a veces a ilustres eruditos, o consultando directamente fuentes documentales tales como: recortes de periódico, anales de los condados, antiquísimos ejemplares de libros prohibidos, guardados bajo llave y cubiertos por el polvo, etcétera.

– Los diarios personales que aparecen en los relatos deben empezar con tranquilidad y concluir de forma brusca y trágica, con gritos, borrones, e invocaciones en extraños idiomas (por ejemplo, “Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn!“), como si el autor hubiese sido la víctima de alguna metamorfosis inevitable y horrible. Es un terror gradual.

– Obligatoria la presencia de al menos uno de los “libros prohibidos”, impresos en poquísimos ejemplares e, inexplicablemente, siempre implicados en la narración: Cultes des Goules del Conde d’Erlette, De Vermis Mysteriis de Ludvig Prinn, Unaussprechlichen Kulten de Von Juntz, y el mítico Necromicon, del árabe loco Abdul Alhazred, etcétera. El libro es de dificil acceso y/o lectura, y necesita semanas de traducción, gradualmente terrorífica.

– Por lo menos dos lugareños (uno de los cuales indio), muy metidos en algunos asuntos poco claros, respetados y temidos, y principales sospechosos en crímenes de la zona. Estos mismos lugareños suelen invocar, hacia el final del relato, fuerzas antiguas y primigenias desde el espacio o desde otra dimensión, bien porque no han sido capaces de controlar alguna puerta cósmica sellada, bien porque deseaban que la divinidad pisara el suelo terrestre.

– Elegir uno de los seres monstruosos, antiguas divinidades babilónicas, polinesias o indio-americanas: Cthulhu, Yog-Sothoth, Shub-Niggurath… son enormes e invisibles (o difícilmente visibles), dotadas casi siempre de tentáculos, una cantidad desproporcionada de bulbos oculares y mucha mala leche. Su origen se remonta a los principios del Universo, y su materialización en el planeta Tierra suele durar poco tiempo.

– La criatura será destruida mediante algún artefacto improbable – lanzallamas y botellas de ácido sulfúrico, o mediante la lectura de alguna fórmula en copto o asirio.

– El protagonista rara vez queda incólume: o bien desaparece, o bien enloquece.

Cuestionario EINT + JSS

Necesito vuestra ayuda. Si sois trabajadores/as, podéis rellenar un cuestionario que he creado sobre trabajo y Nuevas Tecnologías, además de otro breve cuestionario, el JSS, que ya existe desde hace tiempo. Cuando tenga datos suficientes, y los haya analizado, es muy probable que cuelgue un post con algunas conclusiones.

Cuestionario EINT + JSS

El cuestionario no es largo, son unos 40 items. Todo es totalmente anónimo. A diferencia de mis otros cuestionarios anteriores, este os da un poco de feedback después de haber enviado los datos. Sigue siendo una chorradita, pero al menos sale lo que habéis hecho, y no cuesta nada ponerlo en el php. También se os dará en enlace para interpretar las puntuaciones.

Muchas gracias por vuestra colaboración 🙂

TeleZen

Se acercó lentamente, como contando los pasos, o siguiendo algún extraño ritual. El aparato, de aspecto sólido, esperaba el próximo movimiento desde su mesa. La carcasa era de plástico negro y brillante, con una rueda transparente de números. El auricular, con sus agujeritos, parecía un salero de palabras. Sólo era un teléfono.

Cerró todos los dedos de su mano derecha alrededor de la oscura y fría asa de cloruro de polivinilo. Dibujó un arco con la muñeca y subió la pieza de plástico hasta acoplar el auricular a su oreja. El sonido era sencillo y fuerte, sin interferencias, clásico, previsible.

Tuuuuuuuuu…

Siguió esperando durante algunos segundos. El teléfono necesitaba números, la serie mágica de pulsos que le hubiera permitido hablar con una persona cualquiera del resto del mundo. No eligió ninguno. Se limitó a esperar. Y mientras esperaba, acarició levemente con el dedo los pequeños agujeros de plástico del selector. Sintiéndose culpable por llevar a cabo una conducta absurda, retiró la yema enseguida.

…uuuuuuuu… Tu tu tu… tu tu tu… tu tu tu…

La paciencia del teléfono, por fin, se había agotado. Exasperada por el hambre de inputs, la línea que animaba el aparato, su alma telemática, se rindió con series de gemidos rítmicos, señales de ira que se repetían con una constancia no humana mediante la vibración de la pequeña membrana de celulosa. Siguió esperando, a pesar de las quejas. Era algo importante. Era una misión. Tenía que saber lo que había más allá.

Tu tu tu… tu tu tu… tu tu tu… tu tu tu…

Cerró los ojos. ¿Cuanto duraría la nenia eléctrica? ¿Seguiría escupiendo ad infinitum ese vocativo? Se hallaba ante un espejo de sonidos, el vacío absoluto, la soledad ciega de la centralita, que enviaba su gu-gu infantil a través del cable de cobre con precisión impecable y artificial.

Una gota de sudor se deslizó por la frente a una velocidad cada vez mayor, como una gacela tímida que corre hacia el estanque para beber. Un trozo de papel se improvisó león, y capturó la gota con rapidez, secando el resto de la cabeza. Todo dejaba presagiar que el teléfono no cesaría de cantar. De repente, sin embargo, llegó el silencio.

Tu tu tu… tu tu tu… ………………………………………………..

El silencio, lleno. Esa clase de silencio que sobresalta, y encoge el corazón. Salía por el auricular como un ruido plano, una línea caótica y sucia, un interrogante completo. Un espacio inmenso se abría ahora entre él y la centralita, entre él y el mundo. El susurro del cobre, la levísima canción de los electrones libres, no empujados por ninguna necesidad comunicativa.

Lo había encontrado. Era lo que estaba buscando.

El nirvana de las máquinas.